Sobre el autor
Ramón Almeida es un seudónimo que encarna un espacio de libertad creativa y de exploración simbólica. Bajo este nombre, el autor desarrolla un proyecto narrativo coherente y ambicioso, centrado en la unión de la historia, la ética y el mito. Su obra se caracteriza por un estilo poético y meditativo que busca trascendencia, invitando al lector a reflexionar sobre la memoria colectiva y los valores universales.
Nacido en enero de 1956 en la aldea marinera de Punta del Caimán, Isla Cristina (Huelva, España), su infancia estuvo marcada por la adversidad familiar y laboral. Desde muy joven, encontró refugio en la espiritualidad y en la contemplación del entorno natural, al tiempo que se iniciaba en el trabajo a los once años y cumplía su sueño de ser marinero a los doce. A los trece, en un paseo solitario por la playa de su lugar natal, experimentó un renacer espiritual que orientó su vida hacia la búsqueda de sentido y compromiso ético.
Su juventud estuvo marcada por la resistencia frente a la represión política, lo que lo llevó a vivir la experiencia del encarcelamiento como objetor de conciencia. Tras su liberación, continuó dedicándose a su labor espiritual y a su familia, mientras ampliaba su formación con estudios universitarios en Derecho.
Hoy, Ramón Almeida se presenta como un autor que transforma la experiencia vital en literatura. Sus novelas —entre ellas Armagedón, La muerte del candidato, Y la tierra fue segada, Cuando florece el cerezo, Hijos de la ira y Estarás conmigo en el paraíso— exploran escenarios históricos y simbólicos diversos, desde la España del siglo XIX hasta el Japón imperial o el Israel del siglo I. En todas ellas late una misma búsqueda: la resonancia ética, la memoria compartida y la posibilidad de trascendencia.
Su proyecto literario se concibe como un espacio de reflexión y libertad, donde cada obra funciona como un rito narrativo que conecta lo humano con lo mítico, lo histórico con lo universal.
La escritura como curación
Cuando todo tu mundo
se derrumbe, escribe.
Cuando tu vida no tenga sentido, escribe.
Porque, para escribir, hay que leer y,
cuando ambos se mezclen en tu mente,
se crea un ungüento que, cual bálsamo,
cura el alma y el corazón.
«Escribir es un oficio que se aprende escribiendo».
Simone de Beauvoir
«Un escritor profesional es aquel amateur que nunca se dio por vencido».
Richard Bach
«Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar».
Antonio Machado
Estas palabras me sostienen cuando el miedo a escribir me paraliza.
